«El lado oscuro del adiós» es solo para incondicionales de Bosch y la novela negra americana. Para aquellos que, con mayor o menor pasión, han seguido las andanzas del detective de Los Ángeles. Y que sienten una malsana intriga por husmear en la nueva etapa de su vida policíaca. 

novela negra americana

En el apartado de Agradecimientos, Connelly agradece al Departamento de Policía de San Fernando que le haya recibido con los brazos abiertos. Lógico, teniendo en cuenta que a lo largo de la historia nutre con infinidad de detalles el funcionamiento de la comisaría.

Porque no solo el lector se deja atrapar por el argumento, si no por la oportunidad de conocer profundamente la mecánica de un departamento que, pese a situarse en Los Ángeles, es independiente y con un carácter especial que la hace única.

Esto añade una capa de interés a la novela que, de repente, sitúa a Harry en un contexto nuevo y resbaladizo, donde espera que sus compañeros se adapten a él y no a la inversa causando una rica fuente de tensión. Parece que los años no suavizan el carácter del detective, que sigue obcecado con llevar a cabo las cosas a su manera, caiga quien caiga. 

La novedad en esta ocasión es el doble hilo narrativo. Por un lado, el empleo por parte de un viejo millonario de Bosch como detective privado y, por otro, la investigación de un violador en serie, lo que conduce al paradigma habitual de las anteriores novelas. Es decir, Bosch al mando y contra el mundo.

Es posible que Connelly sintiera la falta de peso en el segundo argumento y deseara compensarlo con esta pirueta narrativa. Si fue así, ambas funcionan como un reloj, pasando de una a otra con fluidez e incluso mezclándose, aunque solo tangencialmente. 

Novela negra americana  made in Connelly

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El argumento con más enjundia es el primero porque supone una mirada al pasado. Esta vez Harry ha de encontrar el paradero de un joven cuyo padre, el cliente, le perdió la pista nada más nacer.

Sobre el caso sobrevuelan fuerzas misteriosas que, por motivos económicos, desean que el misterio no se resuelva. Es un enemigo que sabe ocultarse bien. Por lo tanto, Bosch no puede fiarse ni de su sombra. Con suerte, astucia de perro viejo y métodos ilegales va hilando las pistas hasta reconstruir el pasado. Un asesinato complicará la situación. 

No obstante, aunque el clímax de la novela se produce en relación a su labor como detective privado, el momento de angustia y tensión proviene del caso del violador en serie. Es aquí donde casi al final de «El lado oscuro del adiós» cobra vida. Connelly se inventa un puñado de capítulos donde resulta imposible dominar el ansia de saber qué cojones sucede a continuación. Los malos siempre caen, pero el autor norteamericano es capaz de dotarles de ingenio y maldad para hacerlos interesantes, pese a que sus espaldas lleva ya unos cuantos. 

Si has leído la novela, dame tu opinión o calla para siempre.

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